Vienes con una idea, un presupuesto en la cabeza y ganas de empezar. Y a veces, en lugar de decirte que sí a todo, te decimos que una parte no te hace falta. Parece que nos pegamos un tiro en el pie. No lo es. Es, seguramente, lo más rentable que hacemos.
El proveedor que dice sí a todo es el problema, no la solución
Lo has vivido, o conoces a alguien que sí. Alguien contrata un proyecto digital, el proveedor acepta cada petición sin pestañear, y meses después hay algo caro, complicado y a medias que nadie sabe mantener. La factura salió bien. El resultado, no.
El sí fácil es cómodo el primer día y caro el resto. Cuando alguien acepta todo lo que pides sin cuestionar nada, normalmente no es porque lo tenga todo clarísimo. Es porque le sale más a cuenta facturártelo que decirte que te equivocas.
El sí fácil es cómodo el primer día y caro el resto.
Qué pasa cuando te decimos que no
Nuestro "no" no es un "no" a secas. Suele ser una de estas tres cosas, y todas te hacen ganar dinero o tiempo.
- "Esto no te hace falta aún." Quieres veinte funciones; necesitas seis para salir. El resto son suposiciones que validarás con usuarios reales. Te construimos las seis, lanzas, y decidimos el resto con datos, no con intuiciones.
- "Esto no se resuelve con lo que pides." A veces pides una app y lo que te duele es un proceso interno. Te haríamos la app, te la cobraríamos, y el problema seguiría ahí. Mejor mirarlo antes.
- "Esto ya existe y es más barato." Si una herramienta del mercado ya hace lo que necesitas, no te montamos una a medida porque sí. Pierdes tú, perdemos nosotros.
No es generosidad, es cómo se construye la confianza
Que quede claro, no lo hacemos por buenos. Lo hacemos porque funciona mejor para ambos a medio plazo. Un cliente al que le vendes lo que no necesita vuelve una vez y no más. Un cliente al que le dices la verdad, aunque ese día factures menos, vuelve, te recomienda y confía en el siguiente "sí" porque ya te ha oído decir "no".
El "no" de hoy es lo que hace que te creas nuestro "sí" de mañana. Si nunca te decimos que no, deberías preguntarte por qué.
El "no" también nos protege a nosotros
Hay una parte egoísta, y tampoco la escondemos. Un proyecto inflado, hecho a regañadientes porque el cliente insistía, acaba siendo un proyecto que no sale bien. Y lo que no sale bien lleva tu nombre y el nuestro. Preferimos entregar menos y que funcione que entregar más y tener que defenderlo después.
Por eso, cuando te decimos que no, no te estamos cerrando la puerta. Te estamos diciendo dónde creemos que se juega de verdad tu proyecto, para que decidas tú con la información sobre la mesa.
Qué puedes esperar de nosotros
Cuando nos cuentes qué quieres, te diremos qué pensamos de verdad. Si una parte no te conviene, te lo diremos antes de construirla, no después de cobrarla. Y si lo que necesitas no somos nosotros, también te lo diremos. Perder un proyecto que no tenía que ser nuestro no es perder nada.
Esa es la diferencia entre un proveedor y un partner. El proveedor te vende. El partner, a veces, te frena.