Si has llegado hasta aquí, ya tienes una idea en la cabeza. Y la primera pregunta siempre es la misma: cuánto me va a costar. La respuesta honesta es que depende. Pero "depende" no te sirve de nada, así que concretemos. Te explicamos cómo se forman los precios de verdad y dónde se queda la mayoría de la gente por el camino.
Por qué dos presupuestos por lo mismo pueden ir de 5.000 a 200.000 euros
Buscas "cuánto cuesta una app" y encuentras de todo. No es que alguien mienta. Es que nadie está hablando del mismo producto. El precio lo marcan tres cosas, y las tres pueden hacerse pequeñas o enormes.
- Cuántas funciones hace la app de verdad.
- En cuántas plataformas tiene que funcionar (iOS, Android, web).
- Cuánto pesa lo que el usuario no ve: servidor, base de datos, cuentas, notificaciones.
Esa tercera parte es la que sorprende a todo el mundo. En una app sencilla puede ser el 40% del coste. Cuando entran geolocalización, chat y pagos, sube hasta el 60%. Pagas sobre todo por lo que no se ve.
Tres franjas reales, sacadas de nuestro día a día
No son tarifas cerradas, son órdenes de magnitud para que te sitúes antes de sentarte a hablar.
| Inversión | Qué incluye | Ejemplos |
|---|---|---|
| Menos de 15.000€ | MVP básico iOS y Android: registro, listados, geolocalización simple, reserva sin pago, diseño. | Marketplace local, app de servicios con reservas, directorio con mapa. |
| Hasta 30.000€ | MVP completo: notificaciones, chat básico, escáner, panel web, estructura preparada para pagos. | App de gestión con dashboard, marketplace con valoraciones, app deportiva con directos. |
| Más de 30.000€ | Producto completo: pagos, IA, integraciones con terceros, multiidioma, analítica. | Plataforma SaaS, app con streaming, integración con ERP. |
Empieza pequeño, aunque te dé rabia
MVP significa producto mínimo viable. La versión más pequeña que ya puedes poner delante de usuarios reales. Funciona, hace una sola cosa, y la hace bien.
La mayoría de funciones que ahora mismo consideras imprescindibles, no lo son. El cliente llega con veinte ideas y salen seis que aportan valor el día cero. El resto son suposiciones. Haz lo mínimo, lanza, escucha y decide dónde inviertes después, cuando ya tienes datos en lugar de intuiciones.
Guárdate entre un 20 y un 25% del presupuesto para lo que no habías previsto. Los usuarios reales siempre piden cosas que no salen en ninguna reunión.
Las apps que lo quieren hacer todo acaban sin hacer nada
Piensa en las apps que usas cada día. Serán diez o quince, y cada una hace una cosa concreta muy bien. Las que lo querían hacer todo, ya las has borrado.
Si llegas con tres funciones que no tienen nada que ver entre ellas, el mejor consejo que podemos darte es que elijas una.
Elige una, hazla redonda, valídala. Después ya añadiremos el resto con criterio.
Cómo te montamos el presupuesto
Normalmente te damos dos opciones para que veas la diferencia con números en la mano.
- Opción A: MVP puro. Registro y la función central, nada más.
- Opción B: lo que ya sabes que necesitarás pero no es crítico el día cero: notificaciones, escáner, valoraciones, panel web.
La diferencia suele ser de un 60 a un 80% más de coste y de cuatro a seis semanas más de trabajo. Nuestra recomendación casi siempre es la A. Y trabajamos por hitos, no se paga todo de golpe: una parte al inicio, una al entregar el diseño, una con la app en pruebas y la última un mes después de ponerla en producción. Así ambas partes quedamos cubiertas.
¿Y si hago primero una web para probar?
Se puede, pero tienes que saber qué compras. Una landing para captar correos y medir si la idea interesa cuesta poco y funciona muy bien. Una web con funciones de verdad (registro, listados, reservas) no sale mucho más barata que la app, y encima lo que construyas para web no se reaprovecha para la app porque son tecnologías distintas.
Lo que sí te recomendamos: una landing sencilla mientras desarrollamos la app, para ir haciendo lista de usuarios desde el primer día.
¿La IA lo ha abaratado? Sí, con letra pequeña
Usamos IA para generar código, prototipar y automatizar pruebas. Eso nos deja ofrecer precios que hace dos años eran imposibles. Hasta aquí, buena noticia.
La letra pequeña: la IA escribe código, pero alguien tiene que revisarlo. Y no solo para ver si funciona, sino si es seguro y si los datos de tus usuarios están protegidos.
Hubo un caso en LinkedIn que lo explica solo. Alguien presumía de haber montado su plataforma con suscripciones y pagos sin escribir ni una línea de código. El primer comentario era de una empresa de seguridad enseñándole que todos los datos de los usuarios, nombres, correos y datos de pago, eran accesibles para cualquiera. En Andorra, con la ley de protección de datos encima, una app así te puede caer una multa que multiplica por cien lo que te habría costado hacerla bien. La IA es una herramienta, no el ingeniero.
Ocho preguntas antes de pedir presupuesto
Si llegas a la reunión con estas respuestas claras, nos ahorramos los dos semanas.
- Qué problema concreto resuelve la app, en una frase.
- Quién la tiene que usar.
- Cuál es la función central que ya es útil el día cero.
- iOS, Android o ambos.
- Tienes los textos legales: privacidad y términos.
- Qué presupuesto total tienes, mantenimiento del primer año incluido.
- Cómo captarás a los primeros usuarios.
- Estás dispuesto a lanzar mínimo e ir iterando.
De dónde salimos nosotros
Somos una empresa andorrana que lleva años desarrollando apps y plataformas: clubes deportivos, marketplaces, herramientas de verificación, medios y negocios locales e internacionales. El primer paso no es un presupuesto, es una conversación sin compromiso para ver si tu idea se sostiene en pie.